No se había ido y ya la echaba de menos, no me había parado a pensar en lo que haría todos estos días sin ella. ¿Podría estar sin su voz y sus te quieros?....
Jueves, el último día que pasábamos entero no podía evitar pensar en ello. Pero sabía que el peor momento sería cuando empezara a hacer las maletas por que ya no habría vuelta atrás. Hubiera sido fácil alimentar su miedo y que no se fuera, pero eso solo haría el alimentar el mío de perderla. No me había ayudado mucho saber que se pasaría la semana bebiendo cerveza junto a desconocidos, ni tampoco que su compañera no iba a ser de gran ayuda para pararla. Tan solo pensaba en que llegara el día de que volviera.
El viernes fue el peor día de aquel viaje, tenía que intentar que subiera a aquel avión sin ganas de que lo hiciera. Mandé a mi pequeño gomi cual soldado para vigilarla en sus sueños y que no me olvidara. Pero aún asi el miedo se iba haciendo presente a medida de que llegaba la hora de la partida. Debo de reconocer que no fue una de mis mejores noches...
Sábado, sabiendo que por lo menos tenía el hilo que me unía a ella pude respirar tranquila, no me había quedado sin mis buenas noches y lo agradecía. Aquel día lo recuerdo en especial, por que por primera vez me mandó un mensaje que hizo que se me pusiera la carne de gallina. Me reía, acababa de comprender que la quería. Me imagine con ella en aquel paisaje y me invadió la paz.
Domingo, después de la atareada noche sin dormir todavía me quedaban fuerzas para estar despierta y aprovechar el rato que ella tenía para mi. Dos horas no fueron suficientes para explicarle cuanto la echaba de menos, aún asi se tenía que ir. Lo único que me mantenía en vilo era esperar a que diera señales de vida, me gustaba la idea de que se lo estuviera pasando bien y aprovechase cada momento que estaba allí, una vez echo me dormí...
Lunes, ya contaba cada hora que pasaba pensado que quedaba menos y que lo peor ya había pasado. A pesar de no haber podido dormir bien me desperté temprano para seguir hablando con ella. El día parecía prometedor hasta que me dijo que no podríamos hablar hasta por la noche. Toda la tarde sin noticias hizo que mi cabeza deambulara por cada uno de los pensamientos que tanto había intentado no pensar. Y hay fue cuando por fin después de tantos días pude oír su voz.
Martes, fue el primer día que me levante feliz, un puente tan largo solo hizo que complicar las cosas haciendo que tuviera demasiado tiempo libre. Ya no me importaba lo mal que lo había pasado aquellos días atrás por que tan solo faltaba un día, era cuestión de horas...Aquel día pude disfrutar de cada momento del día solo hablando con ella, con nadie mas...Se me hacía extraño que no me dijera que se tenía que ir o me diera una despedida rápida para variar.
Miércoles, a pesar de tener que madrugar la noche anterior no me había ido muy temprano a dormir, me costaba demasiado despedirme cuando no quiero. Salte corriendo de la cama y empece mi día. No sabía muy bien si yo era laque hacía que pasara mas despacio el tiempo o solo el día me estaba pasando una mala jugada, pero cada vez que miraba al reloj quedaban mas horas....Llegaron las 3 salí corriendo de allí y pude volver a oír su voz.